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Las ventas de lácteos caen en mayo ante la fuerte presión de la inflación y la pérdida del salario real

La demanda de productos lácteos continúa en descenso durante 2026, en un contexto económico donde la inflación limita el poder de compra y afecta el consumo.

6 Jul, 2026 · 12:28

Las ventas en volumen de productos lácteos en Argentina volvieron a registrar una caída en mayo, profundizando una tendencia negativa que se mantiene a lo largo del año. Según un informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), las ventas totales disminuyeron 1,8% respecto a abril y 0,8% frente a mayo de 2025.

Contexto económico y consumo

El descenso en el consumo se da en un escenario donde la inflación sostenida reduce el poder adquisitivo de los salarios. Con un porcentaje mayor de los ingresos direccionado al pago de servicios, transporte y tarifas, los hogares enfrentan restricciones que impactan en su capacidad para sostener niveles habituales de gasto en alimentos, incluyendo los lácteos.

Este ajuste presupuestario se traduce en que muchos consumidores opten por reducir las cantidades adquiridas o substituyan productos más caros por otras opciones más económicas. Además, se observa un aumento en la comercialización en canales informales, un fenómeno que complejiza aún más el escenario del mercado interno.

Segmentos diferenciados dentro del mercado lácteo

Dentro del conjunto de productos lácteos, los quesos son los que mejor han logrado sostener el volumen de ventas. De acuerdo al OCLA, experimentaron mejoras tanto en comparación mensual como interanual, en parte motivadas por campañas promocionales y una fuerte competencia en variedades de menor precio.

Por otro lado, productos como yogures, postres y leches saborizadas siguen mostrando resultados negativos. Luego de una caída notable en 2024, muchos de estos productos no han recuperado su nivel de consumo previo y, en lo que va de 2026, los yogures y postres exhiben una nueva retracción, acumulando una baja de 3,4% en los primeros cinco meses del año.

El consumo de lácteos sirve como un indicador sensible para evaluar el impacto del contexto económico en el gasto familiar, y hasta ahora no se observa una recuperación clara, reflejando la continuidad de los desafíos asociados a la inflación y la pérdida del poder adquisitivo.